Sonó el teléfono... eran del hospital... decían que la operación sería al día siguiente y que debía ingresar aquella misma tarde para prepararlo todo.
- ¡Que putada! - pensé- no me lo esperaba... almenos no tan pronto... es 30 de Julio y en esta época, lo que menos apetece es meterse en una movida así...
Allí estaba a la hora requerida... cruzo la puerta principal, voy al mostrador... una chica guapa pero descuidada me dice que suba a la habitacion 343 de la cuarta planta, que me esperan... subo por el ascensor y tras cruzar un largo pasillo de habitaciones entro en la 343... la habitación es doble y la otra cama la ocupa un chico joven acompañado de su familia... acto seguido viene una enfermera gruesa de unos 50 años con gafas de culo de botella y cara de pocos amigos que me toma los datos y me informa de que más tarde vendrán a hacerme unas analíticas para la operación...
Estoy algo nervioso y con ansiedad... me meto en el lavabo de la habitación yo solo, me miro al espejo, intento calmarme... la operación es bastante complicada y es posible que mi vida acabe en unas cuantas horas, de todas maneras intento enterrar ese sentimiento tanto tiempo como sea posible aunque tarde o temprano se que resurgirá... me hecho agua en la cara y salgo del baño... a mi compañero de habitación una de sus visitas le ha regalado un ajedrez, así que me invita a jugar un rato con él...
- ¿Por que no? - pienso- así mantendré la mente ocupada un rato...
El chico es rubio, bastante delgado y tiene la nariz aguileña... parece una persona alegre, siempre con un esbozo de sonrisa... sonreía incluso cuando le ganaba la partida... me transmitió algo de su alegría y por algunos momentos llegé a olvidarme de donde estaba...
Así pasaron un par de horas, hasta que trajeron la cena en una de esas bandejas con compartimentos... la comida de los hospitales suele ser bastante mala, pero en aquel momento no era algo que me importará lo mas mínimo...
Al cabo de un rato... caída la noche... quise distraerme con la televisión del cuarto... una de esas teles de hospital de monedas, que por aquel entonces funcionaba con pesetas... ¡¡como extraño las pesetas!!... el euro solo ha servido para darnos por el culo... total que metí unas 500 y se encendió el televisor... para mi grata sorpresa estaban emitiendo una de mis películas favoritas de acción, ''El último boy scout''... fue agradable poder ver una película de mi gusto cuando podía ser que me fuera al otro barrio en cuestión de horas...
Casi antes de que apagaran las luces hicieron venir a un sacerdote por si me quería confesar antes de la operación...
- Joder! - pensé - ¿tan mal está el asunto?
Como buen agnóstico que soy le seguí el rollo... más que nada por si acaso... lo bueno de la religión católica es que puedes ser un grandísimo hijo de puta toda tu vida que con un acto de contrición hipócritamente sincero antes de morir tienes el paraíso a tus pies... sin embargo si eres la mejor persona del mundo y te haces una paja en tu lecho de muerte te condenaras a que Satanás te sodomice eternamente bajo el fuego abrasador de los infiernos...
Intenté conciliar el sueño durante gran parte de la noche sin éxito, en la oscuridad y viendo las luces de la ciudad a través de la ventana de la habitación... creo que sobre las cinco de la mañana mis ojos se cerraron sin permiso...
Después de una hora o dos vinieron a despertarme dos simpáticas y pispiretas enfermeras para hacerme unas analíticas en ayunas antes de llevarme a quirófano... la cosa es que no me encontraban una jodida vena donde poder pinchar y en sus intentos fallidos me dejaron el brazo con más pinchazos que el de John Belushi antes de morir por sobredosis... finalmente lo consiguieron...
Mi familia llegó temprano para darme animos y quitarle un poco de tensión al momento... en mi cabeza y en mi corazón aquello era una despedida... una dolorosa despedida...
Llegó un tipo corpulento con barba que resultó ser el celador... cogió mi camilla y la condujó por el pasillo hacia el ascensor para llevarme a quirófano... una vez arriba el celador me dejo en un lugar oscuro y amplio donde además de mi había otra gente en camilla... el sitio acojonaba un poco... añadido al acojone latente en mi por la operación a la que iba a ser sometido...
Pasarían unos cinco minutos, que a mi me parecieron cinco horas... me llevaron al quirófano y allí vi al médico que me había estado tratando y que sería el cirujano...
- Buenos días -me dijo- se que estarás nervioso pero no tienes por que preocuparte, ya verás, no sentirás nada...
De pronto la oscuridad me envolvió... me encontré en un sueño surrealista... bueno que digo... casi todos los sueños que tengo lo son en mayor o menor parte... el hecho es que en el sueño sabía perfectamente que estaba soñando... llegué a pensar que tal vez sería un sueño eterno del que nunca más despertaría...
No se cuantas horas o días pasarían, pero el hecho es que me desperté vagamente... me sentía mareado, no podía moverme y apenás podía articular palabra... vi la cara de la que supongo que sería una enfermera... tenía el pelo rubio a media melena, era preciosa además de tremendamente dulce, su nombre era Barbara... me hablaba y me tranquilizaba... también me explicó que todo había salido bien y que estaría drogado unos días por la anestesia... estuvo conmigo durante ese tiempo, un día me dijo que no tendría turno esa noche pero que igual se quedaría... se sentaba a mi lado y me acariciaba el brazo mientras me hablaba... me hacía sentir a gusto...
En un momento dado decidieron trasladarme a una habitación... era doble pero la otra cama estaba vacía... iban viniendo médicos y enfermeras a ver como estaba todo, a cambiarme el suero, la morfina... necesitaba la morfina, cuando se empezaba a pasar su efecto rabiaba de dolor como un becerro agonizante... así que como casi siempre estaba bajo los efectos de la morfina tenía muchas alucinaciones... tenía una cicatriz que me bajaba por la espalda y que estaba cosida por unas treinta grapas...
Iban viniendo familiares y amigos para visitarme, es de agradecer ver caras conocidas en situaciones así... al cabo de unos días empezaron a ocupar la otra cama... fueron varios los compañeros de habitación que fui teniendo durante mi estancia en aquel lugar... la primera fue una chica que acababa de ser madre y su bebe había tenido alguna complicación de salud... ella tenía solo 16 años y el padre del crío era adicto a todo tipo de drogas... alguna vez vino a quedarse con ella... parecía buen tío pese a todo...
Después de irse vino un chico argentino con su familia, se llamaba Nacho... tenía grandes problemas de peso que al parecer agravaban sus ataques de epilepsia... aunque pareciera mayor no lo era y sus padres no dejaban de estar encima de el para que no comiese más de la cuenta... tenía la costumbre de levantarse sin zapatillas y su madre le decía...
- Nacho, ponete las pantuuflas!!
Además era sonámbulo y a veces de noche me despertaba y lo veía de pie, estático en medio del cuarto...
Los últimos fueron una familia árabe... tenían una hija a la que iban a operar de algo que no me quedó muy claro exactamente de qué... el padre de la familia cada noche extendía una pequeña alfombra y se arrodillaba a rezar un rato...
Cada vez me daban menos morfina... con lo cual pasaba grandes calvarios de dolor... no dejaba de escuchar música con mi viejo walkman... era de las pocas cosas que se podían hacer allí dentro para no volverse loco...
Finalmente se me fue curando, fui haciendo recuperación y un buen día me dieron puerta de aquel jodido sitio... nunca volví a saber nada de aquella enfermera...
viernes, 29 de mayo de 2009
lunes, 16 de marzo de 2009
Una noche estupenda
Voy conduciendo, es de noche y hay poco tráfico por las calles, saco de mi bolsillo un paquete de tabaco, solo me queda un cigarro, lo enciendo con el encendedor del coche y estrujo el paquete vacío tirándolo contra la guantera... a mi lado llevo a mi chica, venimos de cenar de casa de sus padres, odio ir a cenar con ellos y tener que aparentar ser alguien que realmente no soy, pero lo hago por que la amo y pienso que todo tiene significado si es por ella... en la radio tengo puesto un cd de los Creedence, me encanta ese grupo... pego una calada al cigarro, apenas tenemos dinero para acabar este mes y eso me pone nervioso, no me gusta no poder llevar el control de las situaciones que hay en mi vida, es dia 12 y estamos casi sin blanca pero, que cojones, somos felices... paso por delante de un hotel y aminoro la velocidad fijándome en una mujer que hay esperando un taxi, se nota que es extranjera, es muy delgada y lleva un bolso enorme de diseño... aparco el coche a unos 150 metros del hotel.
- Porque paras aqui?-- me dice mi chica.
- Tranquila nena, ponte al volante y no te muevas de aquí, cuando yo vuelva arranca rápido, desde aqui no verán la matrícula.
- No hagas tonterías mi amor.
- Todo saldra bién nena, no te preocupes-- la beso.
- Estás loco-- murmulla mientras me voy.
Voy con paso tranquilo pero decidido, me voy acercando a la chica del hotel, además de ella hay un tipo de seguridad en la puerta del hotel pero más atrás que ella, la chica habla en inglés por su teléfono móvil y ni siquiera se percata de que yo me acerco a lo lejos, ya la tengo más cerca, sigue sin inquietarse por mi preséncia, miro al tipo de seguridad del hotel, esta distraído, aprovecho y corriendo me acerco a ella y le arrebato su bolso con un tirón firme, ella al principio se queda sin reaccionar y cuando hecho a correr hacia mi coche oigo como grita, el tio del hotel me persigue durante unos diez metros pero nada más, avanzo corriendo camino de mi coche y nadie me persigue, subo al coche.
- Vamos arranca ya!!
- Le has robado el bolso a esa mujer?
- Tu que crees-- en ese momento tengo la adrenalina a tope.
Abro el bolso y cojo su cartera, esta llena de billetes, habrá unos 500, sonrío eufóricamente, cojo a mi novia y la beso, noto que ella también está con la adrenalina por las nubes, miro un poco a ver que más hay por el bolso, nada valioso, abro la ventanilla y lo arrojo a la calle fijándome que nadie me vea... llegamos a casa y nos pasamos la noche follando locamente... son las 7 de la mañana, estoy tumbado desnudo sobre mi cama, ella ya se quedó dormida, está apoyada sobre mi pecho, no se como irán las cosas mañana pero no puedo negar que ésta ha sido, una noche estupenda.
- Porque paras aqui?-- me dice mi chica.
- Tranquila nena, ponte al volante y no te muevas de aquí, cuando yo vuelva arranca rápido, desde aqui no verán la matrícula.
- No hagas tonterías mi amor.
- Todo saldra bién nena, no te preocupes-- la beso.
- Estás loco-- murmulla mientras me voy.
Voy con paso tranquilo pero decidido, me voy acercando a la chica del hotel, además de ella hay un tipo de seguridad en la puerta del hotel pero más atrás que ella, la chica habla en inglés por su teléfono móvil y ni siquiera se percata de que yo me acerco a lo lejos, ya la tengo más cerca, sigue sin inquietarse por mi preséncia, miro al tipo de seguridad del hotel, esta distraído, aprovecho y corriendo me acerco a ella y le arrebato su bolso con un tirón firme, ella al principio se queda sin reaccionar y cuando hecho a correr hacia mi coche oigo como grita, el tio del hotel me persigue durante unos diez metros pero nada más, avanzo corriendo camino de mi coche y nadie me persigue, subo al coche.
- Vamos arranca ya!!
- Le has robado el bolso a esa mujer?
- Tu que crees-- en ese momento tengo la adrenalina a tope.
Abro el bolso y cojo su cartera, esta llena de billetes, habrá unos 500, sonrío eufóricamente, cojo a mi novia y la beso, noto que ella también está con la adrenalina por las nubes, miro un poco a ver que más hay por el bolso, nada valioso, abro la ventanilla y lo arrojo a la calle fijándome que nadie me vea... llegamos a casa y nos pasamos la noche follando locamente... son las 7 de la mañana, estoy tumbado desnudo sobre mi cama, ella ya se quedó dormida, está apoyada sobre mi pecho, no se como irán las cosas mañana pero no puedo negar que ésta ha sido, una noche estupenda.
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